Llega a las pantallas esta obra del director J. C. Chandor basada en los eventos reales que condujeron al colapso mundial de los mercados financieros en el año 2008. "El precio de la codicia" es la historia de una ficticia firma financiera de Wall Street y de las horas previas al estallido de la crisis económica global.

El estallido afectó a la economía de los Estados Unidos pero sus coletazos aún se hacen sentir en todos los mercados de occidente.

Se corre el telón al mundo de pirañas que componen el despiadado mundo de las finanzas y las acciones que llevan adelante una serie de personajes que tienen un impacto internacional.

Las multinacionales tienen a los mejores operadores que están dispuestos a todo actuando bajo presión. Y lo hacen.

No es necesario ser un economista avezado ni operador de Bolsa para entender el conflicto ya que el guión de "El precio de la codicia" es riguroso a la hora de los tecnicismos bursátiles, pero a la vez planteado de un modo fácil y hasta ameno para el espectador.

Precedida de elogiosas críticas, en las que se pone el acento en lo parejo del reparto y la estupenda actuación del siempre correcto Jeremy Irons.

Él da vida a John Tuld un sujeto tan frío como calculador y maquivélico.

Fue el suyo un esperado regreso de un gran actor dúctil y versátil a tal punto que le permite asumir los papeles más dispares como en "Lolita". "El precio de la codicia" no sólo muestra a Irons como estandarte de actores consagrados sino que además el director Chandor logró reunir al galardonado Kevin Spacey, ("Belleza Americana") y a la siempre bella y correcta actriz Demi Moore para dar forma a un filme de suspenso que fuera nominado al Oscar 2012 en la categoría Mejor Guión.

Sobre un terreno árido, como puede ser el mundo de las finanzas, esta película llega con una carga de suspenso, un buen director y actores con oficio para el disfrute de la platea según afirman las críticas.